Cuando se va a cumplir un centenario de su muerte, Antoni Gaudí sigue siendo un referente en la integración de arquitectura, naturaleza y luz.
Caracterizada por unas sinuosas formas, inspiradas en la naturaleza, y una combinación de figuras geométricas, como el paraboloide hiperbólico, el hiperboloide, el helicoide o el conoide, que dan lugar a unas estructuras casi imposibles, la arquitectura de Antoni Gaudí es además sinónimo de religión, simbolismo y luz. Una luz que también inspira el trabajo de 鶹ýӳ, desde donde, cuando están a punto de cumplirse 100 años de la muerte del máximo exponente del modernismo catalán, queremos homenajear la trayectoria de un arquitecto que aún sigue sorprendiendo por su impresionante legado.
Iluminación natural en los espacios de Gaudí
A través de la relación con la luz del conocido por muchos como 'Arquitecto de Dios', como un principio compositivo más, donde la dimensión simbólica y emocional juegan un papel fundamental, nos adentramos en la obra de un maestro dotado de una fuerte capacidad creativa, que concebía cada proyecto desde un enfoque integral, donde la arquitectura convive con otras disciplinas artísticas, como la escultura, la cerámica, la forja, la carpintería o la vidriería. Escultóricos y mágicos lugares, llenos de contrastes y que Gaudí supo inundar de una luz mediterránea que él consideraba perfecta.

Como un elemento arquitectónico más, la luz se integra en la arquitectura de Gaudí desde sus primeros bocetos, a través de recursos que además integran el color y la forma, permitiendo que ésta trascienda su carácter funcional para mostrarse como un elemento espiritual. Patios como el de la Casa Batlló, donde azulejos en distintos tonos de azul generan un característico efecto degradado, o los que atraviesan La Pedrera (Casa Milà) para maximizar la iluminación y ventilación natural; vidrieras que crean efectos dinámicos y transforman la luz en un elemento vivo; o impresionantes superficies esculpidas como las de la Sagrada Familia, que aportan una dimensión simbólica y emocional, similar a la de las catedrales góticas.
La luz como principio compositivo
Para optimizar la entrada de luz natural y crear efectos cambiantes a lo largo del día, Gaudí diseñó sus edificios considerando el movimiento solar, como entres vivos y en constante movimiento. Espacios profundamente conectados con la naturaleza y el paso de las estaciones, como la Sagrada Familia, donde las vidrieras frías de la mañana contrastan con las cálidas del atardecer, e incorporan un guiño al proceso del nacimiento y la muerte; o la Torre Bellesguard, donde las paredes blancas funcionan como telón de fondo de los reflejos de unos vidrios de colores cambiantes en función de la posición del sol.
Color, forma y transparencia
Gaudí creó innovadoras técnicas como el 'trencadís', que utiliza fragmentos rotos de cerámica o vidrio para crear superficies coloridas y texturizadas, como las de la Casa Batlló; o un sistema de tricromía con cuatro capas de vidrio superpuestas (tres coloreadas y una transparente), que aportan volumen y degradación del color en las vidrieras. Un cuidado tratamiento de la materia, donde la morfología juega también un papel clave y da lugar a proyectos como la Cripta de la Colònia Güell, con una luz similar a la que se cuela entre las sombras de los árboles de un bosque y que funciona como un gran reloj solar.

La dimensión simbólica y emocional de la luz
La espiritualidad y profunda conexión con lo divino encuentran su máximo exponente en la Sagrada Familia, concebida por su creador como una gran biblia construida en piedra e inspirada en una naturaleza que para Gaudí supone la expresión más pura de Dios. Como en las catedrales góticas, donde la luz se consideraba una manifestación de la presencia divina, aquí las vidrieras permiten explicar un mensaje simbólico a través de la luz y el color, sumergiendo a los visitantes en una atmósfera mágica donde, como afirmaba el propio arquitecto, “la arquitectura es la ordenación de la luz; la escultura, es el juego de la luz”.&Բ;
Hacia un uso consciente de la luz
La manera de entender y tratar la luz de Gaudí encuentra continuidad en el papel cada vez más importante que este recurso juega en la arquitectura y el diseño. Dos disciplinas que apuestan por la reconexión con el entorno natural y un enfoque centrado en la biofilia, el bienestar, la eficiencia y la sostenibilidad, donde aspectos como la orientación, la integración de ventanas y tragaluces eficientes, o el uso de materiales que maximicen la entrada de luz, son fundamentales. El que el gran maestro del modernismo catalán lograse dotar a sus edificios de una gran luminosidad sin grandes avances tecnológicos, a través de materiales, volúmenes y colores, demuestra que una arquitectura respetuosa con el planeta y alineada con el entorno natural es posible.

Redacción por Laura Novo